martes, 14 de octubre de 2008

Mi expansión


Es complicado, entender.
Entender en sí. Entenderse a uno mismo.
Esto sobre todo.

Cada uno es tan grande, tan inmenso,
que resulta gracioso e insultante, ponernos,
quien mas y quien menos,
limites.
Limites a nosotros. Un universo entero.
Con esto no me refiero a limites de virtud:
engrandecer los defectos,
y generalizar las incapacidades.
Sino tambien a limites fisicos,
de existencia; la piel.
Órgano que nos protege. Y nos impide.
Nos impide expandirnos, y formar un todo,
y un uno. Ser uno, y ser todo.
Ser, en definitiva.
Sin limitarte a un espacio.
Sin limitarte a lo que te limitan,
o te limitas.
Vas a donde quieres,
pues tu objetivo eres tu en esencia.
Sólo necesitas reconocerte.
Así entenderás que lo que te impide
ser quien quieres ser,
son unos limites inexistentes.
Alarga la mano, y sal por tus dedos.
Grita, y deslizate por tu boca.
Expandete. Siente.

domingo, 12 de octubre de 2008

Poema de amor y canción desesperada.



¿Lo sientes? Se palpa en el ambiente, es imposible ignorarlo. Cada parte de mi cuerpo te lo indica, ¿por qué no te das cuenta, si mis ojos enamorados encharcados en lágrimas te besan tus labios, durante todos los instantes, en la lejanía? ¿Si mis gestos acarician el aire intentando sentir el que has respirado? ¿Si mis labios susurran palabras mudas, confesiones de amor, valentías inexistentes y deseos incontrolados? ¿Cómo no te das cuenta?


Necesito valor. Valor para dar un paso hacia ti, y luego otro, y otro. Y no detenerme como muchas veces he hecho. Pero es que me flaquean las piernas, me sudan las manos y no logro pensar con claridad. Me entra pánico y decido dar media vuelta, con un suspiro de derrota. Desgraciado sentimiento este. ¿Lo sientes? Mi corazón palpita como pocas veces en mi vida. Y es que estás tan cerca y a la vez tan lejos. Observo cada detalle con la intención de conocerte, pero, ¿de que sirve eso? No quiero ser una sombra eternamente. Quiero salir a la luz…


¿Lo sientes? El sonido de tu voz llega a mis oídos. Los acarician, y hace que se me erice la piel. Tienes que sentirlo, es imposible que no lo sientas. ¿Has oído ese suspiro? Ha sido mi aliento al deslizarse entre mis labios secos por sentirte tan cerca, y tenerte tan lejos. Seguro que lo has oído, ¿cómo no hacerlo? Iba dirigido a ti, lo lancé al viento, y sé que llegó a tus oídos, los acarició como si de una brisa cálida se tratara, pero era yo, mi voz, mi alma.


PD: Algo que escribí hace tiempo...

PD2: Un animé que me tocó el corazón, "Loveless".

sábado, 11 de octubre de 2008

Mi primera aventura



A la primera persona que le dije que era "especial" fue a mi hermano. Recuerdo que desde el momento en que me abandonaron las dudas, fue como si pudiera empezar a respirar aire fresco, en vez de ese agrio azufre propio del infierno personal. Pero cuando lo descubres, tienes que aceptarlo. Y cuando lo aceptas, tienes que dar el paso de contarlo. Y ahi estaba yo, con un gran secreto digno de un espia de la CIA, deseando contarselo a alguien. Al principio, deseas que esa persona te entienda, y te ayude. Más tarde, lo único que anhelas es soltarlo, pase lo que pase.
Entré en la habitación de mi hermano. Estaba inclinado sobre la mesa de dibujo, haciendo unos planos, y le iluminaba una vieja lámpara de escritorio. Me paré en la puerta, dudé. Me giré para irme. El me vió. Y no pude retroceder. Le conté, sin parar, como una retahíla ya aprendida, de tantas veces q la recité en mi cabezota. Ni siquiera le miraba, no quería hacerlo. Le dije quien era, quien era realmente yo. Le hablé de mi, de una manera que nunca hice antes con nadie. Cuando terminé sólo había silencio. Levanté la mirada. El sonreía.
Al día siguiente me llevaba en el coche. Yo estaba nerviosa. No paraba de decirle que volvieramos a casa, que si estaba loco, q yo estaba equivocada, que realmente todo era una patraña. Al aparcar, me cogió de la mano y me condujo hasta la tienda. Mi primera tienda de ropa femenina. Recuerdo entrar como si estuviera pisando el Taj Mahal: miraba todo a mi alrededor con la boca abierta, y solo quería hacerme una bolita y esconderme.
Recuerdo meterme en el probador. Recuerdo mirarme por primera vez al espejo. Recuerdo mi sonrisa. Recuerdo gritarle a mi hermano que me lo llevaba todo. Recuerdo sus risas. Recuerdo verlo cargando la bolsa de la tienda. Recuerdo como paró frente a un puesto, y comprarme una revista sobre "como maquillarse". Recuerdo como volví a casa en el coche, con la bolsa bien apretada en mi pecho. Recuerdo dormir con un secreto, de esos que te hacen sonreir en medio de tus sueños.
Como dice Miguelito, todos deberiamos poder elegir.